Jimi Hendrix, The Sacred Box!
Oct30

Jimi Hendrix, The Sacred Box!

Dylan ganó el Nobel de Literatura! No sé si es algo que debamos festejar, ya que sabemos que los de la Academia Sueca han tenido algunos yerros importantes. Le dieron un Nobel de medicina a un tal Moniz en 1949 por su “descubrimiento del valor terapéutico de las lobotomías…”, o el de la Paz a Henry Kissinger. Además, como Argento que soy, todavía pido reivindicación acerca del que no le dieron a Jorge Luis Borges cuando correspondía.  Quizás -muchos opinan así- el mejor poeta de la música sea Leonard Cohen… o Charly! (¿exageré mucho?). Más allá de la polémica, el motivo que esgrimieron para otorgarlo ha sido razonable:“Por haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición americana de la canción”. Si eso merece un Nobel, no lo sé, pero cualquier premio mayor que le sea otorgado me parece bien y adhiero. Hoy pensaba que hace más de 50 años que compuso Like a Rolling Stone, un hito de la música, poesía, y del grito vanguardista del arte expresado por un joven de 24 años en épocas de la guerra de Vietnam. Hay muchas interpretaciones acerca del significado de la letra; para muchos es simplemente una expresión de resentimiento hacia una mujer (Miss Lonely), para otros es la reacción de toda una generación frente al esnobismo creciente de la sociedad. Sea como fuere, es un temazo de todos los tiempos, y aún hoy, cada vez que lo escucho, me sigue emocionando. El estilo vocal, combinando un lamento con un reclamo, la armónica, el órgano Hammond, y el “How does it feel” pegándote en la sien una y otra vez… me parece absolutamente genial. Y claro, los es para muchos otros también. Tanto es así que debe estar entre, seguramente, una de las 50 canciones más versionadas de la historia. Mirá, divertite un poco repasándolas. La más graciosa, la del amigo Bob Marley… supongo que la grabaron en una sesión donde el estudio estaba tapado de humo De todas, las que (creo yo) hay que destacar (o al menos las que elegí) son dos de los Rolling Stones. La primera, en el estadio River Plate de Buenos Aires, en 1988. Y la segunda, la versión oficial de la banda. Una por lo  épica, y otra por su perfecta producción. Pero una versión que hizo historia es la de Jimi. Cuando sonó en el final de los 60’s voló la cabeza de media humanidad. El tipo fue el primero que rasgó con brutalidad la eléctrica para hacer un tema “folk”, le puso una dosis de odio, sangre, pasión, y la hizo rock. Para mi, junto con la original de Dylan, la mejor! James Marshall “Jimi” Hendrix...

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George Harrison, The Sacred Box!
Sep08

George Harrison, The Sacred Box!

No hago tareas domésticas. Tratando de llevarlas a cabo, he alcanzado mis mayores niveles de torpeza. Hace nueve años que vivo solo, así que tuve el tiempo suficiente para ratificar mi incapacidad en cada rubro. No sé tender la cama. Sólo puedo estirar las sábanas y dejarlas prolijas. A veces, le pongo onda, y trato de calzar las sábanas por debajo del colchón, pero jamás emboco a las proporciones requeridas. Si se engancha bien del lado derecho, me queda corto del izquierdo. No se limpiar los baños. Previo a intentar la tarea, me paso no menos de quince minutos leyendo las instrucciones de cada producto de limpieza, y luego, en lugar de utilizar la cantidad adecuada, termino tirándole todo lo que encuentre. No paso la aspiradora. Es inevitable que se me enrosque el tubo flexible en cada mueble, y que cada vez que me estiro para llegar a algún rincón, el cable queda corto y se desenchufa. No sé cocinar, y la sola idea de tener que estar una hora haciendo cosas para comer en diez minutos me desconcierta. En los pocos intentos que llevé a cabo, quedé extenuado por el grado de atención que tuve que poner. Por ejemplo, mirar fijo el horno chequeando cada 3 minutos hasta que la comida estuviere lista. No sé limpiar vidrios sin que queden manchas. No sé planchar. Tampoco sé manejar el lavarropas. Pero de todas las tareas domésticas, en la que más me esforcé en aprender, fue hacer las compras. —Soy un boludo, me falla algo, nadie va más de una o dos veces por semana al supermercado. Algunos van sólo una vez por mes. Yo estoy yendo casi todos los días a Carrefour y siempre me olvido algo, o compro repetido lo que ya tenía— le contaba angustiado a mi terapeuta. —Ayer, en casa, conté seis tubos de pasta dentífrica y veintiún rollos de papel higiénico—. Odiaba tener que perder mis horas de introspectivo análisis existencial por culpa de las cuestiones domésticas. —Es que, hasta ahora, jamás lo habías hecho. No sos un inútil, sólo te falta entrenamiento. Seguí probando—recomendaba con una sonrisa condescendiente el Doc. Obviamente esa frase no me hacía nada feliz. Pero quizás, el Doc tenía razón. Cuando yo era chico, las tareas del hogar estaban a cargo de mi vieja. Lo único que me tocaba hacer eran mandados, y eso no es lo mismo que hacer las compras. Lo que yo hacía era ejecutar algo, en cantidades y calidades, que alguien (mi vieja) había pensado. La listita ya estaba hecha, y a mí me tocaba ejecutar un plan pergeñado por otros. Hacer las compras es manejar...

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Germinales del Rock Nacional… The Sacred Box”
May24

Germinales del Rock Nacional… The Sacred Box”

Resolvamos el problema a los besos! Qué vamos a hacer los porteños con esta costumbre de andar a los besos entre hombres? Ya seamos amigos, conocidos, socios o con quienes nos presentan por primera vez, resulta que andamos encarando con el morro para adelante con todo el mundo sin que quede claro si al receptor lo incomoda o no. Hay que besarse más! Declaraba el casador mayor de la televisión de los 70s, Don Rrrrrrroberto Galán. Resulta que ni siquiera es una costumbre nacional: es sólo de porteños, de los que vivimos en Buenos Aires. También hay que dejar en claro que esto se generalizó hace pocos años. Cuando yo estaba en la colimba, no quiero ni imaginarme qué hubiese pasado si le estampaba un beso a un sargento… (me pediría matrimonio quizás?). Pero reconozcamos que se generan miles de situaciones incómodas. Cuando -ponele- llega mi hija con su novio y un amigo: le doy un beso a mi hija, un beso a mi yerno, y… ¿le pongo el cachete al otro tipo? (que quizás tiene 35 años y una barba como la mía). Queda… awkward, como dicen los yanquis. Leía hace poco acerca de una Madrileña a la que le preguntaban por su experiencia viviendo en Buenos Aires, y ella contaba que le ponía “re cachonda” que los hombres anden a los besos. Lejísimos de cualquier comentario homofóbico, lo que hacemos es -como mínimo- raro. Será, acaso, que disfrutamos de mirarnos desde demasiado cerca entre muchachones? Nos gusta el rozar de nuestras barbas? Fijate lo que me pasó: Hace unos días, un cliente-amigo me llamó porque quería presentarme a un brasileño para estudiar la posibilidad de desarrollar algunos negocios juntos. Los invité a la oficina, y quedamos que uno de mis socios los pasarían a buscar por el hotel. Y así fue. Cuando entro a la sala de reuniones mi amigo se para, me da un beso con un abrazo. Saludo a mi socio de la misma manera. Y cuando el turno le tocaba, me mira el brazuca que estirando la mano rápido como fijando distancia y saltando hacia atrás me dice “Beijinhos Não Dou, Não Dou.…!”  Dicen que en los arrabales más viriles de los años 20, los tangueros ya se saludaban a los besos. Otros dicen que es una cosa remanente de los ambientes rockeros de los 70’s. Otros, que el besador primero fue Carlín Calvo junto a … Sea como fuere, muchachos, y mientras nos damos unos besos entre todos, sugiero que vayamos pensando en cómo abandonar esta costumbre melosa y muy nuestra de saludarnos así. En otras épocas todo alcanzaba con un apretón de...

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Tom Petty, The Sacred Box!
Apr02

Tom Petty, The Sacred Box!

Me había llevado matemáticas. El profesor particular quedaba a unas 5 cuadras de mi casa. Serían las 6 de la tarde cuando agarré mis apuntes, verifiqué que llevaba los cigarrillos (ya fumaba) y los documentos en la carterita de cuero que se usaba en aquellos años, y salí de casa caminando hacia mi hora de clase. Había caminado unas tres cuadras cuando veo dos patrulleros parados, tres policías pegando unos gritos a una mujer (joven, tendría unos 25 años) que mostraba el interior de su cartera como dando explicaciones. Yo pasé por al lado, mirando de reojo, y seguí hasta lo de mi profesor. A la vuelta, unos 50 o 60 minutos después, volvía a mi casa y los patrulleros recién se iban. Cuando me acerco veo que la piba estaba llorando, hecha un ovillo aún contra el umbral de la casa donde la había visto en mi viaje de ida. Me acerqué, le pregunté si la podía ayudar, y me quedé a su lado mientras balbuceaba “porqué, porqué son así de hijos de puta, me pegaron, me manosearon, porqué…!”. Le di mi pañuelo, la ayudé a incorporarse y juntos caminamos hasta la esquina cuando vimos que uno de los patrulleros volvía. Ella salió corriendo, yo me quedé quieto pensando la iban a terminar baleando. Se bajan los mismos tres policías que ya había visto y esta vez encararon directo a mí. Ya era de noche. Me empujan contra la pared, me gritaban que me quede quieto, que qué hacía con esa piba, y cosas por el estilo. Yo estaba inmóvil, y trataba de explicar que no la conocía. Ya era de noche. Desde un costado del patrullero encendieron un reflector que me encandilaba y ahora sólo podía ver apenas siluetas. Mientras me gritaban iban vaciándome los bolsillos, la carterita de cuero, y revisando mis apuntes me preguntaban qué material era ese, y en qué partido militaba. Más o menos ahí comenzaron los golpes. Eran cachetadas que no podía anticipar de qué lado venían. Eran cachetadas de frente y dorso, cachetadas de una mano que pesaba como un neumático. Cada tanto un pequeño bastonazo de punta en el estómago para que saque mi cara hacia adelante y arrancaban los golpes otra vez. Quince, veinte, y seguían mientras me gritaban y preguntaban, ahora a mí. Hablaban entre ellos, pero sólo escuchaba el murmullo. Luego de unos 20 o 25 minutos apagaron el poderoso reflector. Yo estaba casi caído contra la pared cuando me tiraron encima los apuntes (hechos un bollo) y la carterita de cuero ahora vacía, sin los pocos pesos que tenía, sin los cigarrillos y sólo con mi documento....

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Neil Young, Discografía Indispensable….
Dec13

Neil Young, Discografía Indispensable….

Hola! Acá estoy! Por algún motivo, no me la hacen fácil. El Sacred Monster ha pasado por mil avatares. He perdido cientos de discos subidos en la época de las descargas directas. Me han borrado blogs completos en la época de blogspot. Me dieron de baja decenas de cuentas de hostings de música. He recibido amenazas, emails de discográficas, y –ultimamente- me han dejado videos sin audio en Youtube… Pero, siempre gracias y con ustedes, hemos seguido adelante. Nos hemos demostrado tener resiliencia. Y, como dice el dicho, lo que no nos mata nos fortalece. Obviamente, la pelea más difícil la doy cuando solo, en mi casa, busco el tiempo para sentarme a escribirte, o para poner la tapa de cada disco, o cambiar una versión que suena mal, etc.,etc., y lo cierto es que cada nueva vez que tropiezo, salgo fortalecido, pero más cansado. Lo último que me pasó, te lo cuento, es una pavada: Me bloqueron en Facebook… se ve que, por alguna asociación libre que alguna mente mediocre o llena de prejuicios, entendió que Sacred Monster era un nombre… quizás peligroso? No lo sé. Lo cierto es que, con la cuenta bloqueda, tuve que escanear documentos míos para que puedan verificar mi identidad ya que (salvo que haya habido una denuncia en mi contra, cosa que nunca descarto) mi nick era ofensivo o podía promover violencia.  Mirá que pasan cosas horribles en el mundo como para que tanta gente le rompa las pelotas a los que sólo queremos compartir música. Pero, no quería perder el grupo de Facebook donde tantos amigos participan tanto, algunas fotografías, y demás, así que hice todo lo que me indicaron para poder volver a tomar el control. 60 días después, y con mucha bronca, pude volver normalmente. Mi “identidad” que era SacredMonster (como siempre y desde hace añares) quedó bloqueda y perdida para siempre. Ahora soy el Turco Félix, y ni la palabra “Sacred” ni “Monster” puede volver a utilizarse. Por suerte, el nombre del grupo no se vio afectado. Todo esto es una gran pavada, pero durante más de dos meses estuve mandando emails y haciendo reclamos y fastidiándome con eso. Soy el Sacred Monster desde los 80´s, cuando era programador de viejas computadoras y “firmaba” mis programas con ese apodo. Seguiré siendo el Sacred Monster en todos lados, salvo en el jardín de Zuckerberg.  Hay un mexicano, matemático y psicólogo, que tiene una frase algo extrema, pero genial: “Si has de morir por una causa, procura que esa causa sea la razón por la que vives”. Obviamente, yo no estoy en una encrucijada de vida o muerte. Mejor dicho,...

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50 Greatest Prog Rock Albums of All Time
Aug26

50 Greatest Prog Rock Albums of All Time

Parecido.   Seguramente escribo mejor que como hablo.   Habitualmente pienso mejor que mis acciones.   En las fotografías tengo algo más de pelo y algo menos de kilos que en persona.   A veces soy más valiente.   Sueño que soy más solidario y el resto supone que soy una mejor persona.   Los registros indican que mi asistencia es perfecta, aunque no estoy todos los días.   A la distancia, camino más erguido y llevo mejor el ritmo.   A veces no me duele tanto.   Por momentos tengo mejor humor.   Algo falla. Sin vos sólo soy parecido. Casi, casi podríamos decir que en este año se cumplen 50 años del nacimiento del Rock Progresivo, ya que fue en 1965 la creación de Pink Floyd. Previo a ello, quizás podemos citar a apenas algunos pocos que habían comenzado con el movimiento: Animals, The Moody Blues… Hagamos un poquito de historia. El epicentro del Progressive Rock fue claramente en Gran Bretania. Alrededor se desarrollaba mayormente en Alemania e Italia. Y desde fuera de Europa podríamos incluir un poco a Zappa desde USA, y en algunos textos (algo más atrevidos, quizás) incluyen a los chilenísimos Jaivas. A ver, para organizarnos un poco y tratando de simplificar lo insimplificable: a mi modo de ver podríamos indicar como el origen del rock progresivo como el producto de introducir en el rock de los 60’s condimentos de Jazz (tipo Miles Davis, Coltrane), de Clásicos modernos (Béla Bartók, Stravinski, Debussy) y de Barrocos (Händel, Vivaldi, Bach, etc). De allí comenzarían a surgir dos características típicas para identificarlo: La estructura (progresiones armónicas, elaboradas armonías y con libertades jazzeras), y el sonido particular debido a la inclusión de orquestas clásicas y nuevos electrónicos (como Mellotron, Sintetizadores, etc). Procol Harum con mucho J.S. Bach A partir de allí, podemos dividir ese resultado de rock progresivo en dos: el sinfónico/clásico (Yes, Jethro Tull, Genesis, Focus) que contaban con inocultables influencias clásicas, y el psicodélico (Pink Floyd, Grateful Dead, Jefferson Airplane, Cream, etc.) que expresaba un libertad expresiva y experimental mucho mayor. Pero amigos, convengamos en algo: Hablar en estos días de Rock Progresivo, es como hablar de paleontología, o momias egipcias, o cornalitos petrificados. Ya no hay, y lo que hay nada tiene que ver con lo que hoy sucede. Es que el valor que podemos destacar de ese movimiento tuvo que ver con su contexto, chicos nacidos a finales de la segunda guerra, de sólida formación clásica, alimentados por los orígenes antedichos, y con muchas ganas de rockear. El mejor testimonio de la época y del movimiento lo da, a mi gusto, el gran Pete Towshend de The Who. Siempre recuerdo el DVD...

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Alan Parsons, The Sacred Box – Essential Discography
Aug06

Alan Parsons, The Sacred Box – Essential Discography

Amaría amarte. Dónde estás? Si pudiera amarte pelearía por vos. Estoy dispuesto a todo, cada día, en cada hora, si te tuviese física y conocida. Me gustaría que me gustes. Sueño que tus formas sean exactamente las que imagino, aun cuando todavía no conozco tu rostro. Quisiera desearte. Desearía quererte. Me vuelve loco pensar en que eres dueña de la piel que deseo hasta perder el aliento. La misma piel que sin pedir permiso besaría para sentir su sabor, y que abrazado entre tus piernas se me vuelva una adicción. Amaría amarte. Dónde estás? Necesito hablar y escucharte durante horas con la luz apagada, y amarte y me ames horas con la luz y el deseo encendido. Amaría amarte. Amaría amarte. Sólo necesito saber quién sos. Alan Parsons es el protagonista de una de las historias más sorprendentes de la historia del rock.  Rodeado de una familia de músicos, actores y escritores, nació en Londres en 1948. Desde pequeño, y motivado por su familia, mostró facilidad con diferentes instrumentos musicales, aprendiendo piano y flauta traversa. De adolescente tocaba guitara en una banda de folk y blues armada con amigos del colegio. Lo asombroso comenzaría inmediatamente después. A los 19 años, Alan tuvo la suerte de conseguir trabajo en la discográfica EMI, donde al poco tiempo se fue acercando a los estudios de grabación, lugar que ya no abandonaría jamás. Ese estudio era, nada menos, que los de Abbey Road. Allí se encontró con los masters (recién finalizados) de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, cinta que desarmó, pista por pista hasta descubrir todos sus secretos. A los pocos meses, el centro del universo rockero pasaría el control de su consola de sonido. Entre los 20 y los 28 años fue ingeniero de muchos de los más importantes discos, incluyendo los dos últimos de los Beatles, los primeros de Paul McCartney con Wings, y Pink Floyd, incluyendo al mismísimo Dark Side of the Moon.  Mirá la lista…. Cierto es también que Alan tenía sus propias aspiraciones creativas. Y en 1975 conoce al socio ideal para concretar su proyecto: Eric Woolfson. Juntos crean The Alan Parsons Project. Eric Woolfson le daría a Alan todo lo que él necesitaba para desarrollarse: el drama, las historias convertidas en letras, y la voz… Eric, escocés del ´45, ya venía componiendo y colaborando con gente importante del mundo de la música: Marianne Faithfull, The Tremeloes, Al Stewart, e incluso para los superexitosos Andrew Lloyd Webber y Tim Rice. Se conocieron en Abbey Road, y rápidamente se lanzó el proyecto. En 1976 arrancan con Tales Of Mystery And Imagination y, casi sin dar tiempo a que la crítica reaccione a ese sonido más electrónico, fusionando algo de pop rock,...

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Uriah Heep, The Sacred Box! – Essential Discography
Jun06

Uriah Heep, The Sacred Box! – Essential Discography

Estar un poco loco. Ya se sabe, cualquiera podría afirmarlo, que es bueno estar -por lo menos- un poco loco. No estarlo te impediría asombrarte al descubrir las súbitas formas que forman las nubes; encontrarle parecidos con objetos, partes de cuerpos, o con el perfil de algún primo. Estar un poco loco es sano. O es el punto de consenso entre lo que dice el manual y lo que dice el poema. Entre lo que te dijo tu instructor, y lo que escribe el poeta. Si no sos el poeta, por incapacidad o pánico, lo mejor, lo más sano, es estar un poco loco. Un alma, a la cual la mía quedó encadenada, me dijo alguna vez que casi todo en la vida es cuestión de dosis. Si estás genialmente loco, podrías escribir: “Un señor está extendiendo asombrado pasta dentífrica a rayas en el cepillo. De pronto ve con claridad, acostada de espaldas, una diminuta imagen de mujer, de coral o quizá de miga de pan pintada.”. Si sos ése loco, serás Cortazar. Si estás genialmente loca podrías escribir: Si no ves esa mano, ni esa boca que besa, si es el aire quien teje la ilusión de besar, oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos, en el viento fundida, ¿me reconocerás? Si estás así de chapa, serás Alfonsina. Te dirán que el loco es peligroso, pero no te asustes. Nos recomendarán la cordura desde niños, e insistirán hasta ponernos cuerdos. Nos amenazarán con las consecuencias. Pero, cuántos gritos hay que gritar, cuántas bocas hay que besar, cuántas lágrimas llorar para que las amenazas con las consecuencias nos tengan sin cuidado? Cuánto aliento hemos de perder Estar, al menos, un poco loco. Para los que no somos el poeta ni estamos genialmente locos y para los que no tuvimos el coraje, lo que nos queda es abrazar la libertad sin pedir permisos y dejarnos besar por la rebeldía, recordar que no hay puntos de partida ni banderas de llegada, que no hay metas que importen más que el camino mismo, que hay que recibir y dar caricias, y andar de la mano por la vida. Todo es cuestión de dosis. Hay que estar, al menos, un poco loco. Viste que hay días geniales y hay días bajón. Hay semanas mejores y hay semanas peores. Hay meses excelentes y hay otros que mejor olvidar. Bueno… estos últimos meses fueron un tsunami para el Sacred Monster, con computadoras rotas, problemas de laburo, pequeños desequilibrios de cashflow, algunos amigos golpeados, desencuentros con alguna señorita, y distracciones de todo tipo. Nada diferente a la vida de cualquiera, pero con un amontonamiento de sucesos que me dejaron algo grogui. Voy a necesitar de la mejor corriente...

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Triumvirat, The Sacred Box! – Complete Discography @320
Apr12

Triumvirat, The Sacred Box! – Complete Discography @320

Éramos como 20! Hacía tiempo que veníamos hablando para hacerlo. Es que poner de acuerdo a la abuela, los 5 hermanos, con sus parejas e hijos, para coincidir todos en un fin de semana en la costa parecía una tarea imposible. Pero la abuelita, con sus 86 a cuestas, ya se siente viejita, así que tampoco era cuestión de demorar demasiado la propuesta. Finalmente se logró. Alborotos y gestiones para alojar a todos en el mismo hotel, varios autos, salidas a diferentes horarios, algunos un día antes, otros un día después… todo una mini revolución familiar. Yo fui manejando mi auto, acompañado por mis dos hijos y a la ida me tocó llevar a la abuela. Durante el viaje le pregunté un par de veces: Y, Ma? Vas cómoda?. Y ella decía que sí, que le impresionaba la ruta con más árboles que como la recordaba, y que había muchas menos vacas que en otras épocas. Una vez reunidos en Pinamar nos movimos siempre en patota, ruidosos como los Campanelli, los primos riéndose como cuando eran niños, montones de negociaciones para decidir dónde íbamos a comer cada vez, pidiendo de a 10 milanesas en los restaurantes, 3 de tinto, 1 de blanco, postres, 15 cafés, después otra ronda, e interminables discusiones de política, cine o música. Llevar a la abuela a la playa fue otra proeza. Había que sostenerla con uno de cada lado y el resto la alentaba a dar unos pasitos más hasta llegar a la sombrilla. Uno de mis hermanos calculó que hacía 37 años (desde 1978) que la abuela no pisaba la arena. Los años nos pasan. La vida nos sucede inexorablemente. No sabemos nunca -de antemano- cuán larga o corta será la historia que tenemos para contar y me impresionó entender el grado de conciencia que ella tiene de su propio otoño. Sólo una hora de playa, viento y arena fue para ella como escalar el Aconcagua, así que mientras el resto aprovechó para divertirse en grupo, yo me llevé a la abuela de vuelta hasta el hotel. Pese al cansancio estaba lúcida y de excelente humor. Caminamos unas 8 o 9 cuadras, despaciiiito y del brazo, y durante esos 30 o 40 minutos charlamos de todo, desde algún tío que nos había dejado hace añares hasta de política internacional. La dejé en su habitación donde durmió una siesta y, a la noche, otra vez todo el alboroto para decidir el lugar para cenar, todos otra vez a los autos y llenar otro restaurante. A la vuelta de esa cena, coincidió otra vez en mi auto. Sentada atrás iba animadamente contando historias cuando dijo...

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Phil Collins – The Sacred Box!
Feb17

Phil Collins – The Sacred Box!

Tomo aire, estoy confiado porque sé exactamente el procedimiento. Son 8 minutos que, a veces, pueden parecer una eternidad, mientras otras tantas suceden en un instante.  Algo más de 750 metros lo que me separa desde la salida exacta hasta la llegada. Conozco perfectamente el recorrido, se esquivar las irregularidades del terreno, se observar con tiempo el estado del circuito y decido con facilidad cuando conviene moverme por alternativas o no. Estoy entrenado.  Me muevo con plasticidad y confianza. Voy al Café de París! 😀 En Vicente López podés sentirte en el mejor de los mundos o en el peor lugar de Buenos Aires al mismo tiempo. Podés sentirte feliz ejercitándote frente a la costa, recorriendo cuadras llenas de casas preciosas con jardines llenos de flores. O podés sentirte desahuciado, amenazado por chorros, o triste asistiendo al abandono y basurales en la misma costa que te daba orgullo.  En una esquina muy conocida en el Barrio, queda mi Café preferido. Me pido un café, una medialuna… al rato una gaseosa, hielo. Quizás un segundo café. Puedo pasar horas allí, sentado casi siempre en la misma mesa. Llevo mi tablet con cientos de libros y me encanta decidir allí con cual sigo o cual empiezo.  Mientras tanto, pasan cosas: baja lentamente de un bondi una viejita que es ayudada por un rockero; un rubia de la policía se sienta y pide una coca light; una pareja discute por dinero mientras mantienen a la hija entretenida con un iPad; una pareja baila tangos en la vereda; una señora habla ruidosamente con otra acerca de cada miembro de su familia; un auto pasa lentamente con las ventanillas bajas y la música a todo volumen; dos tipos discuten de política;  dos cuarentonas hablan de sus parejas y una de ellas me sorprende con una sonrisa; empiezan otra vez los tangos y me pido otro café… Debo tener cara de conversar, porque dos por tres alguno se detiene y me habla. Ahora, un tipo -al que ya había visto otras veces- que debe estar pisando los 80. Después de haber peleado a la moza por el vuelto (cuando en realidad ella tenía razón), se levanta de su mesa, camina hasta la mía, me mira, y en voz alta y casi retándome me dice “Canaro, todos los demás fueron un verso. D’arienzo aprendió del él, Pichuco aprendió de él. Di Sarli? Pugliese? son unos tramposos!  Scaglione? Petrucelli? todos aprendían del él. El único que la tuvo clara fue Canaro.”.  El tipo se quedó ahí, señalando la nada con el dedo, mirándome fijo, y no se movió de ahí hasta que no terminó la pieza. Yo,...

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Eric Clapton, The Sacred Box!
Jan04

Eric Clapton, The Sacred Box!

2015! Y volvieron a pasar otros 10 años… 2005. Pensar en el 2005 es casi como pensar en ahora. No hay mucha diferencia con estos días.  Se había obtenido la “secuenciación” del genoma humano y las clonaciones son moneda de todos los días. En Argentina se negocia el canje de la deuda externa, cosa de la que hoy seguimos leyendo casi a diario en los medios. Los Estados Unidos de Bush estaban en guerra (o mantenían maniobras militares) en Afganistán, Filipinas, Colombia, Malasia, Irak, Somalia, Yemen, y Pakistán (creo que no me olvidé de ninguno). En la música sonaban Coldplay, Madonna y Stevie Wonder editaba su último disco. En el cine, Millon Dollar Baby arrasó con premios y taquilla, compitiendo con Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, y El Aviador… pero en medio de los tanques, Jorgito Drexler nos traía un Oscar para este lado del sur. 1995. 20 años atrás ya estábamos de lleno en Internet. Si bien ya hacía años que nos comunicábamos a través de modems telefónicos, en el ’95 estaba completamente lanzada la www. En Europa, y mientras Bosnia seguía en guerra, se ponía en marcha el Tratado de Maastricht al tiempo que se incorporaban Austria, Finlandia y Suecia llevando a 15 los países (hoy son 28)  que conformaban la Unión. Mientras en Argentina se nos moría Juan Manuel Fangio, un tipo llamado Menem le lavaba la cabeza a millones haciéndonos creer que andábamos fenómeno. Mientras en el cine veíamos divertidos y asombrados Toy Story, en música sonaban a full los discos de Shaggy, Radiohead, Wet-Wet-Wet, Oasis, Bon Jovi, Michael Jackson, y Blur. 1985. Ahora sí empieza a parecer que pasó el tiempo, verdad? Pensá que Mikhail Gorbachov se ponía al frente de la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas, Jose Sarney asumía la presidencia de Brasil, las botas de Pinochet aún sometían a Chile y Alan García asumía en Perú su primera presidencia. En Argentina, el mundo veía asombrado como -en una incipiente y débil democracia- se procesaba y sentenciaba a los miembros de las Juntas Militares de las dictaduras de la década pasada.  Ese año encontraron al Titanic, y un loco llamado Unabomber enfermaba a los yanquis mandando cartas con “sorpresa”. Si encendías la radio, la música que se escuchaba incluía a Dire Straits, Kate Bush, Supertramp, REO Speedwagon, Eurythmics, Feddie Mercury, Prince y Madonna rompía los records con su Material Girl. 1975.  Ufff… Pasaron 40 años. Las dictaduras militares copaban América Latina al mismo tiempo que con la Liberación de Saigón (actual Ciudad Ho Chi Minh) terminaba la Guerra de Vietnam. Ese año murió el mítico militar chino Chiang Kai-shek.  Mozambique,...

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Rush, The Sacred Box!
Nov24

Rush, The Sacred Box!

Dale Won! Poné Ruch! Poné el casette de Ruch! Yo lo miraba incrédulo, sin entender, hasta que empezó a sonar Working Man. Ahh! -le dije- Vishte Che! Rushhh es lo más! Así son los cruces latinoamericanos. Yo estaba trabajando en Brasil, y “Ruch” era pedido por un amigo chileno con el que trabajaba. Él y “sho” (el Argento) nos reíamos de nuestras diferencias, y nos asombrábamos acerca de nuestras coincidencias. Rush es una banda canadiense de rock fuerte. Para mí, son uno de los iniciadores del rock de estadios o “Rock Arena” como lo clasifican en algunos sitios. Es una banda extraña… las críticas los destrozan de tanto en tanto, y sin embargo siguen teniendo una enorme popularidad. Tanto es así que se encuentran en las puertas de su próximo tour R40, festejando así los 40 años de música y discos desde su fundación.  Creo que son criticados porque -quizás- hacen un rock algo rudimentario, y en lugar de “quedarse ahí”, buscaron diferentes sonidos e intentaron tensar los límites. Eso es algo bueno, ese camino sinuoso, para mí, le quitó identidad.  O sos Hard Rock y dale pelea a Purple, o sofisticá el sonido para ser más progresivo y dale pelea a Dream Theater, o hacete más pop.  Creo que se quedan a mitad de camino, y bandas más consistentes como Dream Theater o Kansas le copan la parada. Lo cierto es que, aún con sus idas y vueltas, y con mucha prensa en contra, Rush ha trascendido las décadas. Después de meter algunos hits y hacerse un lugar en el mercado americano, llegan a inicios de los 80’s al punto que más me gustó: Permanent Waves, Moving Pictures, y Signals (sumado a Exit… Stage Left en vivo).  Todo lo que rodeó a Moving Pictures fue excelente. Luego viene otro momento de búsqueda y la producción entre discos comienza, naturalmente,  a distanciarse. Sin embargo, destaco que las últimas cosas que editaron fueron bastante buenas!  Snakes & Arrows del 2007 (también el live) y Clockwork Angels del 2012… son buenos discos. Y los destaco porque ya son tipos grandes, y 40 años después del primer disco siguen empujando y componiendo. Bueno, hacía bastante que les debía esta discografía. El ripeo que tenía originalmente dejaba bastante que desear, sumado a que salvo el último disco Clockwork Angels, la banda nunca se caracterizó por el sonido de sus grabaciones. Ya tenía listo todo para subirlo al blog, pero no me convencía. Pero ahí,  gracias a la magia de las comunicaciones, me hice de el paquete de flacs de las reediciones del 2011, 2012 y 2013. Salvo algunos, que se sólo se bancan,...

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Janis Joplin, The Sacred Box
Oct07

Janis Joplin, The Sacred Box

Tanto sol. Tanta luna. Tanta luz que encandila, tanta belleza que hipnotiza. Así la conocí, como el sol por el que brillan los colores y se templan las veredas. Me alcanza incandescente, se mueve implacable, enorme e indiferente. A su frente pierdo la visión y el sentido, ella convierte en ínfimo al universo, y a mí en un pestañeo fugaz e intrascendente . Tanto brilla que destella y arde blanco, y su esencia es presencia inestable. No hay agua que apague su fuego y no existe poder ni energía comparable. Yo floto, orbito en alguna de las órbitas de sus órbitas, sin resistencias, con mansitud frente a su existencia inevitable. Tanto sol. Tanta luna. Así la conocí, como la luna que sorprende tamaños y fases. Es ella que es blanca y naranjas y rosas y grises. Ella flota elegante en el cosmos, y a la vista muestra oronda sus perfiles y frentes, y sale y se esconde a su propia velocidad. Ella programa los humores y -si quiere- brilla aun cuando el sol no está. Ella controla su ciclo de fecundidad, los mares y mareas, mi carácter  y -claramente- mi voluntad. Baja lento sus párpados y a su ritmo se mueven las estrellas y vuela, porque también sabe volar . Crece y decrece día tras día, se oculta y aparece llena, una vez más. Tanto sol. Tanta luna. Desde que la conocí, orbito, me mezo y me dejo llevar. De nada sirve resistirse o enfrentar su gravedad. Desde la cálida vereda del Café donde la he de pensar, orbito, y floto sin controlar mi vertical, teniendo como Norte únicamente su lugar. Orbito, y persiste su presencia aunque encandilado no la pueda mirar o ahora una nueva fase la esconda y no la pueda hallar. Orbito, tratando en vano de esquivar el momento en que ni el sol ni la luna están, el momento de mayor oscuridad, a la búsqueda de la cálida vereda donde mi vida estacionar, y con el sentido que su Norte me ha de indicar. Sufrir por amor. Ésa fue la característica más importante de la diosa Janis. Pocos personajes del rock fueron tan fuertes y vulnerables al mismo tiempo. Janis Lyn Joplin nació en Enero del ’43 en Port Arthur, Texas. Nunca encajó, y la sociedad conservadora en los años de la postguerra yanqui se lo hizo sentir de las peores maneras. Más allá del maltrato recibido por parte de sus ocasionales compañeros de estudios, irse de Texas fue una decisión sencilla de tomar: tampoco tenía buena relación con sus padres. A los 20 años ya se había instalado en San Francisco. Incluso, unos años...

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Dr. John – The Sacred Box!
Sep20

Dr. John – The Sacred Box!

Obviamente, manejo decenas de passwords para decenas de sitios, desde foros de música hasta claves de acceso a e-banking con e-Token. Recuerdo nombres de usuario y claves para acceso a diferentes sistemas y redes en el laburo y clientes. Pero todo eso es sólo “software”. Si se me permite considerar el hardware, tengo las llaves del departamento. La llave de la puerta del edificio, la llave de picaporte de la puerta principal, de la cerradura de seguridad, y la llave de la puerta de servicio. Tengo otras dos llaves, una por cada reja que dan al patio interno, y una tercera que permite la salida desde el lavadero a los jardines de uso común. Tengo la llave de la baulera. Tengo llaves de 3 candados medianos y de 5 pequeños para valijas de viaje. Tengo la llave del auto, en original y copia. Es electrónica, pero si se desliza con cuidado la tapa superior, puede extraerse una delgada hoja metálica que opera como llave mecánica alternativa.  Tengo las de la puerta principal de la oficina, también la de la entrada de servicio, y la llave pequeña de la cajita de seguridad. Tengo la llave del cajón del medio. No sé porqué tengo aún la llave del portón de entrada, la del picaporte y la de la caja de seguridad del trabajo anterior. Tengo una llave de la puerta de la casa de mi vieja. Y tengo copias de todas las llaves, y además, entre todas, tengo unas 15 o 20 que no tengo idea de dónde son. Y sin embargo, aún no encuentro la salida. Dr. John es un músico imposible de encasillar. Malcom John Rebennack Jr., tal su verdadero nombre, nació en 1940 en la mismísima New Orleans.  Allí, rodeado de jazz esencial, creció estudiando música, primero guitarra, para luego consagrarse al piano. Cada vez que veas un concierto grande, con muchos músicos invitados, fijate que el que toca el piano, canta, marca ritmo para todos, miembro indiscutido del Olimpo de grandes ligas: ese es el doctor 😉 Cuando digo que es imposible de encasillar es porque Dr. John es excepcional jazzero y blusero, pero su música remite a fusiones permanentes con el Rock & Roll, R&B, mucho Funk, y remanentes vudú de su Louisiana natal.  Escuchando sus discos podés sorprenderte al encontrar temas solistas en piano dignos de Bill Evans, o un buen blues sonando fuerte junto a su amigo Eric Clapton. Pero el factor común que identifica la música de Rebennack es el buen humor. Si… quizás te suene a una extraña definición, pero Dr. John es, ante todo, diversión.  El tipo es extremadamente talentoso y...

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Joan Manuel Serrat – The Sacred Box!
Aug25

Joan Manuel Serrat – The Sacred Box!

Hace unos días la volví a ver. Hacía un año que no nos veíamos y quizás jamás vuelva a suceder… no lo sé. Todo el proceso de separación, que nunca dura un día, había sido más que doloroso. La palabra que mejor aplicaba para describir el sentimiento era “desgarro”, justamente porque era sentir algo arrancado desde dentro de mí. Dimos algunas vueltas hasta que apareció la excusa para encontrarnos. Nos abrazamos muy fuerte. Y con escalofríos y durante unos segundos nos quedamos ahí, en la estación de servicio, sin soltarnos, volviéndonos a sentir. Luego fuimos a comer, mientras hablábamos del tiempo que pasó. No lograba concentrarme. Ella hablaba animadamente y yo miraba cómo movía su boca, reconocía perfectamente sus labios pero no la escuchaba. Una parte de mi actuaba la ocasión, y respondía, le contaba y preguntaba, pero no recuerdo nada. Luego no sé cómo fue, ni qué pasó un segundo antes, pero súbitamente estábamos en el auto cuando comenzamos a besarnos apasionada y torpemente, como adolescentes. Nos besamos. Y el sabor de su piel y de su sexo otra vez inundaban mi boca y cada centímetro de mi propia piel. No es cualquier sabor. Uno no duda cuando come chocolates o frutillas. Ella tiene su sabor y lo había recordado cada uno de los días que no lo tuve conmigo. Lo recordé y deseé, porque ninguna sabe como ella, y durante una tarde completa no hubo tiempos, ni amigos, ni familias, ni noticias, ni temperaturas o paisajes. El mundo entero se había disuelto, ella es un océano y yo estaba sumergido en él. Cojimos. Más con “j” que con “g”. Porque coger con ge describe la caricia, el sexo amoroso y sutil. Cojer con jota indica impúdicos niveles de pasión. Y nuestros besos bloqueaban las pocas palabras. Su delgada cintura volvía a arquearse frente a mí y volví a sentirme en el paraíso sólo porque sus piernas me abrazaban. Nos revolcamos como si hubiésemos ensayado, y haciendo hincapié en cada detalle de cada cuerpo como si hubiésemos esperado el momento del regreso, como una venganza contra la fatalidad, como un desquite, agitados y jadeantes, nos contamos lo que habíamos sufrido, lo que nos habíamos extrañado. Las caricias duraron horas, y los dos fuimos decenas de brazos y manos y piernas, mientras saladas lágrimas se mezclaban con nuestro sudor. Nos volvimos a dejar. Dolió. Encontrarnos dolió casi tanto como la despedida. Quizás necesario, fue como limpiar una herida profunda frotándole con fuerzas un cepillo de cerdas. Y el dolor fue tanto como la impotencia frente a la certeza de saber que ese surco profundo -el desgarro- allí se quedaría,...

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Pappo, The Sacred Box! Discografía Imprescindible
Aug17

Pappo, The Sacred Box! Discografía Imprescindible

En Estados Unidos podés vivir bien. Pero si no sos negro. Es difícil hablar de política. Pero siempre me pregunto: porqué la gente se pone enérgica y definitiva con las opiniones cuando son tan obvios los problemas. Porqué algunos dicen que tal o cual país es una maravilla “absoluta” o putean contra su propio país sin entender el contexto mundial en el que estamos viviendo. No quiero parecer que hablo desde el púlpito, sino todo lo contrario. De hecho me impresiona como muchas veces nos dejamos llevar por fanatismos o hablan como que conocen la razón y raíz de los problemas. Me sacan todas las ganas de debatir. Estoy algo cansado de escuchar a los que me “baten la justa”, a los que me dicen “éste es un país de mierda” o a los que me dicen “éste, es el mejor país del mundo”. Todos nos quieren hacer creer que “las cosas son así”. Dejamos de entender el viejo concepto de aldea global, que todos vivimos en el mismo lugar, que el remitente de cualquier postal que cualquiera de nosotros envíe va a decir: “Tierra”. Hay algo menos de 200 países en el mundo. Muchos de ellos son pequeñísimos y de los cuales casi no hay información. Toda la información existente está dada sobre unos 160. Por otro lado, somos unas 7.000 millones de personas que compartimos este planeta. Hay 1.800 millones de niños en el mundo. El 8.5% (unos 218 millones) de entre 4 a 15 años trabajan, y hay 8 millones que son esclavos. Te pido que te detengas un segundo en cada dato. Sólo un segundo para entender qué es lo que pasa. Estamos en 2014 y hay 8 millones de niños esclavos.  Hay películas de eso… la de Indiana Jones donde seguidores de Kali tenía niños esclavos.  No era una película de fantasías y aventuras?  El mundo (tu domicilio) está totalmente loco, en serio. Hay veces que no entiendo de qué habla la gente. En el mundo, el 1% de la población acumula el 41% de la riqueza. Casi la mitad de la riqueza de todo el planeta está concentrada en sólo el 1% de la gente! Como contrapartida, encontrás que el 63% de la gente de la tierra suma sólo el 3% de la riqueza… o sea, la pobreza. Sabés cuál es la conclusión? la famosa “clase media” mundial representa sólo al 22% de la gente. No te parece poquito?  Todo está bien, pero por ejemplo: Vivís en Chile, en Brasil, en Colombia, Paraguay o Panamá? bueno, vivís en uno de los 20 países más desiguales del mundo entero. Ah… vos sos un fanático...

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Dream Theater, The Sacred Box!
Aug10

Dream Theater, The Sacred Box!

Yo había ido sin ninguna información. Sabía que podía a ser una experiencia adecuada para mi estado de stress, pero no tenía la más mínima idea de cómo funcionaba, de qué se trataba o de cómo irían a desenvolverse cada uno de los días. Sumergirse en un lugar así durante una semana era una decisión fuerte. La recomendación me la había hecho un empresario amigo, hacía más de 20 años. Es notable cómo algunos datos -que por momentos podés considerar intrascendentes- te quedan dando vuelta en la cabeza de por vida. Como bien dijo Steve Jobs, (para los que escucharon su memorable discurso en la Universidad de Stanford) sólo podés conectar los puntos mirando hacia atrás..  Queda en un pueblito, cerca de Puiggari, en Entre Ríos, a unos 500 kilómetros de Buenos Aires. Lo primero que tuve que vencer fue el prejuicio a que el lugar sea de Adventistas. Yo siento ser una persona espiritual, pero profundamente anti doctrina, por lo que me siento enfrentado a cualquier religión o iglesia. Por suerte, desde ese punto de vista los tipos fueron piolas y su mensaje siempre se mantuvo bastante neutro. Pero no voy a minimizarlo: el lugar NO es un spa. No estuve una semana en un hotel. Si bien te hacen masajes todos los días, las habitaciones están buenas, hay dos piletas de natación, cancha de tenis, gimnasio y demás “amenities”, el lugar es un centro de rehabilitación. Allí se internan semanas enteras personas que quieren quizás sólo quieren descansar, o algunos que quieren adelgazar, otros estresados, otros para controlar adicciones (desde cigarrillos hasta drogas duras), trastornos varios, etc. Y los personajes con los que conviví durante siete días fueron jueces federales, diputados nacionales, contadores, abogados, jóvenes de 30 que parecían viejos, viejos de 85 increíblemente jóvenes, desempleados, empresarios ricos, mujeres y hombres, casados y solteros, argentinos, uruguayos, chilenos, etc… La diversidad más amplia e increíble. A medida que los días pasaban, más me sorprendería la experiencia. Te despiertan a las 6:00 en la mañana, salís a hacer ejercicios al amanecer, te programan las comidas, te hacen completos chequeos médicos, hay sólo 2 televisores en todo el complejo, y que funcione el WiFi es casi milagroso. Pero ellos se ocupan que no pases un minuto sin actividad. Fueron 7 días completos donde las risas, diversión y comportamiento propio de colegiales en viaje de egresados se confundían cotidianamente con profundos dramas de vida y enfermedades. Donde lazos de fuerte cariño se forjaron en sólo pocos días, donde desconocidos te confiesan secretos que jamás compartirían ni con sus amigos o sus familias, donde terminás abrazado con quienes sabés que nunca volverás a...

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Caetano Veloso, The Sacred Box!
Jun22

Caetano Veloso, The Sacred Box!

Hay artistas inmensamente poderosos, que representan espíritu de pueblos enteros, que han sido libres más allá de todo y de todos, que nos enseñan, marcan caminos, e iluminan nuestros días. Caetano Emanuel Viana Teles Veloso nació hace 71 años. Junto a su propia hermana María Bethania, Gal Costa, Gilberto Gil, Chico Buarque, y algunos pocos más revolucionaron el concepto de libertad en Brasil, e inevitablemente en todo Latinoamérica. Ellos fueron los hippies, los artistas con cabeza libre, que tuvieron que (nada menos) tomar el testimonio de otros como João Gilberto, Vinicius de Moraes o Tom Jobim. Caetano Veloso es un músico y poeta de excepción, portador de una enorme honestidad intelectual, elegancia, y talento. Los años no le permiten dejar de lado su estilo revolucionario, y aún hoy, con menos pelo y casi todo blanco, mantiene al mismo tiempo un estilo suave y arisco, una mirada amistosa pero amenazante… es un tipo grande, pero en guardia. Su vida está llena de peleas por la libertad y, por suerte y huevos, ganó. El tipo es de una sola cara, honesto, transparente. Dejame hacer aquí una pausa y ya volvemos a hablar acerca del genio. Hace un par de días, con un buen vinito mediante, hablaba con mi amigo H acerca de la importancia desproporcionada que tienen las apariencias en los tiempos que corren. Esto lo decíamos considerando tanto las relaciones personales, como las profesionales, negocios, pareja, etc.,etc.. Vivimos en una sociedad de marcas e imagen. Son tiempos donde la apariencia parece ser mucho más importante que lo esencial, que lo vital no parece serlo si no cuenta con la aprobación del resto, y de lo difícil que es ser “diferente”. Lo auténtico, o mejor dicho, aquellos que son auténticos, se encuentran en constante pelea con el mundo… La gente finge por debilidad, pero el contexto presiona para sostener esa hipocresía. Vivimos en un mundo donde muchas cosas suelen ser distintas a lo que nos dicen y la realidad es -indiscutiblemente- manipulada. Todo eso pasaba en un bodegón en Olivos, cerca de la estación de tren, donde casi todo ser humano presente sólo miraba el televisor y discutía acerca del 5 a 2 de Francia-Suiza! Mientras hablábamos, el Malbec hacía su efecto y súbitamente me acordé de Berkeley. Antes de hablar acerca del fútbol (y de lo que se sufre siendo Argentina), dejame hacer una pausa… El irlandés George Berkeley nació en 1685. El tipo, además de tener una ciudad y su universidad con su nombre en su honor, escribió muchos tratados de filosofía, donde se destaca -en particular- su contribución a la corriente llamada “idealismo trascendental” o “idealismo subjetivo”. El...

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Paul Williams & Stephen Bishop: Una que sepamos todos
Jun01

Paul Williams & Stephen Bishop: Una que sepamos todos

Es extraño pero muchas veces me encuentro escuchando una y otra vez la misma música sin poder descifrar cuál es el verdadero motivo de ese enganche. Ahora, por ejemplo, hace semanas que estoy escuchando, casi sin parar, la obertura de Ruslán & Liudmila (que buen rock&roll!). Fue escrita en 1842… me la paso pensando que hubiera sido genial una versión por Joe Satriani, te imaginás? Bueno, me podés explicar qué hago enganchado ahí?? Dicen que cuando uno escucha viejas tonadas, canciones que te acompañaron durante otros tiempos, te transporta a un lugar conocido. Es como los olores que te recuerdan la cocina de tu vieja, tu cuarto, el césped recién cortado… son lugares de cómodos, seguros, agradables, familiares. El otro día leía un artículo donde un grupo de adultos, con alteraciones nerviosas por trabajar en un Call Center, se sometió a un experimento notable: sin decirles qué cosa era, los hicieron escuchar los latidos de los corazones de sus propias madres y los hicieron descansar con esa “música de fondo”. El resultado fue -de alguna manera- asombroso, ya que sus propios ritmos cardíacos y presión arterial se redujeron, y sus niveles de stress bajaron. Quizás ésa sea la primera de las músicas que todos hemos escuchado y que, claro, nos transportan a ese lugar de seguridad y amor. Obviamente que no todo da lo mismo. Si suena Luis Aguilé cantando ‘Embustero y Bailarín’, quizás la mayoría salga corriendo, mientras que en mi caso me siento divertido recordando que -a mis 8 o 9 años de edad- fue ése el primer disco que me compré, sin que me permita calificar como excelsa la factura de esa composición. Quizás algo parecido sucede cuando mi hijo insiste en hacerme escuchar nueva música electrónica mientras mis preferencias siguen estando en músicas de estilos pasados… Para mí, escuchar Jethro Tull tiene un sentido que no tiene para él. A mí me representan mis 14, mi rebeldía adolescente, la irreverencia de rock barroco frente al pelo corto y las clases de matemáticas. Jethro Tull, o Pink Floyd, o Goyeneche, o Bach o Luis Aguilé tienen un lugar en la banda de sonido de mi vida. Esa música es, un poco, la continuación de los latidos de mi vieja, el lugar donde me siento cómodo. La música es Mi Lugar. La banda de sonido de mi vida tiene miles de partes. Un parte de ella son mis años en Belgrano. Ya conté la historia, pero acá va de nuevo con una apretadísima síntesis. Mi niñez transcurrió en Villa Devoto, lugar donde jugué todo el fútbol callejero posible, donde crecí con amigos a los que había que...

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Meat Loaf, The Sacred Box!
May03

Meat Loaf, The Sacred Box!

Estaba seguro que me había mirado. Es cierto que tantas tardes he pasado en el Cafe París de Vicente López, que suelo entrar y salir sin prestarle atención a nada en particular, sólo haciendo un fugaz inventario acerca de qué mesas están ocupadas y si mis preferidas están libres. Pero entre la madera de sillas y boiserie, la cerámica marrón de los marcos de las ventanas, y la relativa poca luz de cálidas tonalidades de su interior, sus ojos azules se asomaron como el amanecer de dos soles justo por encima del horizonte dado por filo de la revista que sostenía con ambas manos, donde huesudas desnudaban largos dedos y largas uñas, pintadas de algún color entre azules y violetas. Esquivé con estilo el mínimo escalón de la puerta de entrada. Ella estaba sentada sobre la izquierda, junto a la ventana, en el opuesto exacto de mi mesa habitual. Le calculé unos 40 años, pero soy muy malo para esas estimaciones. Quizás 37, o 44. No sé. Entre la puerta y su mesa habría no más de dos o tres metros, por lo que su contrastante mirada se me hizo evidente de notar. Además, en esto voy a ser absolutamente sincero: no es habitual que me claven una mirada así, como lo hizo ella, logrando que mi atención vaya toda hacia su lugar. En esa fracción de segundo en donde nuestros ojos se encontraron, noté que era flaca, sus pómulos algo marcados, algunas arrugas de expresión en su frente y entre las cejas, cabello castaño oscuro, flequillo peinado hacia un costado y el resto atado firmemente hacia atrás. Pude observar con claridad que su oreja izquierda peleaba por escurrirse entre el cabello tenso, que su parte superior era perfectamente redonda, mientras que el lóbulo -pequeño- apenas se veía. El conjunto demostraba una elegancia exquisita. Torcí mi cuerpo para dirigirme hacia mi lugar luego de haberlo mantenido derecho y erguido lo máximo que el espacio me permitía para que el cruce de miradas dure lo más posible. Ella, con extrema distinción y estilo, pestañó, bajando sus párpados como en cámara lenta para volver a levantarlos a la misma velocidad, haciendo alarde de sus magníficas y largas pestañas. Fue como el sacudir de amplias sábanas de seda cuando éstas engloban aire hacia arriba y antes de dejarlas caer suavemente en su lugar. Luego de ese mágico abrir y cerrar la mirada se mantuvo. No hacía falta ninguna confirmación por terceros: nos estábamos mirando. Sentí algo de rubor, mientras pienso miles de frases como para iniciar una conversación. Calculé la distancia entre donde está mi silla (que efectivamente estaba libre) y tomo...

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